Soy Celeste
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Belgrano de Cordoba - Soy CelesteEl volante jugó los dos partidos de la Promoción ante River y más de 80 en el equipo superior del Pirata. Tiene 33 años y aún se siente jugador.

La vida de los futbolistas está cargada de momentos impensados. Sus carreras pueden ser meteóricas y otras veces tener frenos inesperados. También es cierto que cuando logran estar en acontecimientos históricos, ya nadie podrá borrar sus nombres más allá de que el destino les depare estar lejos del club.

Juan Carlos Maldonado (33) jugó más de 80 partidos con la camiseta de Belgrano y estuvo en la formación inicial en los dos partidos de Promoción con River que derivaron en el ascenso del Pirata en 2011. Hoy, su vida se divide entre las escuelas de fútbol que tiene en La Falda y la espera de una oportunidad para seguir jugando.

“Sé que no es fácil que se dé una chance para jugar de nuevo. Pero no es que he dejado, sino que a veces te pasa que tenés seis meses sin estar en competencia y los representantes, que antes te llamaban todos los días, ya no te dan bola (se ríe). Entonces hay que empezar a ver qué se hace. A mí me habló Juanca (Olave) y no tengo problemas de ir a Las Palmas, pero el tema es que tengo que dejar todo los proyectos aquí (La Falda, en Córdoba, donde está radicado). Por eso es que se hace complicado”, asegura el ex-Pirata.

“También me habló Carlos Biason (fue jugador de la “B” en 2004/05), que está en un equipo en la tercera de Italia. No tengo problemas en irme, pero debo mover toda la familia y dejar todo lo que arranqué aquí. Así que hay que pensarlo bien”, prosigue.

Maldonado le cuenta a Mundo D sobre su presente: “La verdad es que estamos un poco parados con este tema de la pandemia. Pero, bueno, hay que esperar, no queda otra. Tengo muchísimos chicos y chicas en las escuelitas. Llevamos una chica a Belgrano, y hay algunos pibes a los que seguramente les voy a conseguir una prueba en Buenos Aires”.

Herencia futbolera

Juan Carlos vive en La Falda y sus dos hijos son amantes del fútbol. El mayor, Benjamín (10 años), es clase 2009 y ha sido promovido a la 2008 de Vélez Sársfield; y el más pequeño, Sami (6), fue tentado para una prueba en River Plate, después de que se hizo viral un video en el que el pequeño hace “jueguitos” con un rollo de papel higiénico. “Me llamó un coordinador de River y me pidió que llevara al nene. Le conté que el más grande está en Vélez y me dijo que si anda bien el mayor, pueden sumar a los dos. Y a mí me encanta que tengan una oportunidad. Como papá, quiero acompañarlos y que hagan lo que más les gusta. Lo único que pido es que estudien”, revela Juan Carlos.

“Darles formación a los chicos. Enseñarles y prepararlos para que, cuando estén listos, puedan hacer una prueba en los clubes. Lo que quiero es ayudarlos para que cuando se abra una puerta puedan aprovecharla. Algo que nosotros no teníamos en mi época”, dice sobre la función que pretende para sus escuelas.

El ascenso en el Monumental

En 2011, Juan Carlos Maldonado fue titular en 20 partidos y en cinco ingresó desde el banco, pero en los dos más importantes de la temporada estuvo desde el arranque, cuando jugó con la “8” en la espalda ante River por la Promoción, el 22 y el 26 de junio de ese año.

“En ese momento, no tomé dimensión de lo conseguido. Porque nosotros veníamos de un año durísimo, en el que llegamos a estar últimos y terminamos escalando hasta dar vuelta la tabla y jugar la Promoción. Como futbolista del club, quería jugar esas finales, quería estar y tuve la suerte de que fuera así. Son sensaciones increíbles, y les digo siempre a los chicos, aquí o a mis hijos, que para conseguirlo hay que trabajar mucho y entrenar muy duro, porque no se juegan partidos así todos los días”, sostiene.

Al referirse a la clave que tenía ese equipo, Maldonado sentencia: “La base fue el grupo. Todos tirábamos para el mismo lado. Ninguno hacía una fuerza distinta a la del resto. Porque si eso pasa, el objetivo de todos no se cumple. En ese año, desde el utilero, pasando por los chicos que recién subían, los que veníamos jugando y los que llegaron, sabían que el objetivo era ascender y todos pensábamos igual... y por eso se logró”. 

“Todos los que estábamos teníamos la madurez justa para pelear lo que pretendíamos, sabíamos lo que era la responsabilidad y lo que había que hacer. Creo que era el momento justo para conseguir lo que se consiguió”, continúa. “El grupo era bárbaro. Después de un entrenamiento, nos quedábamos a comer, y lo hacíamos todos, pero por gusto, nadie estaba obligado. Los miércoles nos juntábamos en un restaurante a cenar e íbamos de nuevo, porque éramos reunidos”, prosigue contando la fórmula del éxito del equipo del 2011.

No es sencillo encajar apetencias iguales, deseos de superación y mucho compromiso en un mismo grupo, por eso Maldonado asegura: “Pasa el tiempo y uno extraña esas cosas que tenía ese Belgrano. Hoy, cada seis meses, los jugadores se van, no se consolidan los grupos, vienen varios muchachos nuevos. Es algo que le pasó a Belgrano en los últimos años y no se termina de armar un buen plantel, no se aceita el equipo y por eso no se logran las cosas”.

La política en su vida

A pesar de sus 33 años, de haber ascendido en la cancha de River, de jugar en Primera de Argentina y en Chile, alguna vez en su vida pensó en meterse en el mundo de la política y ser candidato a intendente.

“Me lo ofrecieron. Y no me disgustó la idea porque me pareció interesante la posibilidad de ayudar a la gente. Esto no es casete, es lo que pienso. Y se me cruzó la idea de darles una mano a la ciudad y a su gente, uno ha tenido la suerte de vivir en varios lugares y podía aportar mis ideas para mejorar todo. Pero después el ambiente no me gustó y la sensación es que la gente se da vuelta muy fácil en la política, que se llega a jugar con la necesidad de muchos. Así que decidí no seguir”, concluye Maldonado.

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