Soy Celeste
El sitio de los Hinchas de Belgrano

Belgrano de Cordoba - Soy Celeste

El momento del Pirata, lejos de la cima en la Primera Nacional y con urgencias inesperadas.

Ya son habituales en Alberdi esos gestos que parecen heroicos por ser extremos. Que un defensor arrastra su humanidad hasta fuera del campo de juego para tratar de recuperar una pelota ya perdida; que el mediocampista enfrenta el toqueteo del balón de sus rivales con dignidad, yendo a la marca de uno para ir luego a la posición de otro, dando la sensación de esfuerzo supremo y de entrega absoluta; o que el delantero hace lo mismo pero unos metros más adelante, recibiendo además codazos en los centros al área o patadas en los tobillos al tratar de aplicar algo de habilidad en sus incursiones hacia áreas minadas.

Esos gestos que se expresan todos los fines de semana, en Alberdi o en cualquier cancha del país, pertenecen a los jugadores de Belgrano y representan su incapacidad para sobrellevar los partidos de otra manera, ya sea yendo alguna vez al frente en el marcador, siendo dominador del trámite, o teniendo la autoridad como para no ser doblegados hasta por el adversario más débil.

Esa postura ganadora, dominante, o al menos no dubitativa, nunca fue expresada por los celestes en las gestiones de Alfredo Berti y de Julio Constantin. Lejos de encaramarse como candidato, desde el inicio del torneo Belgrano ha sufrido los partidos; los ha padecido desde el juego pero también desde las emociones.

Ha corrido siempre desde atrás; lo ha frustrado su inoperancia y ha dependido de unas pocas acciones aisladas, de algunos aciertos individuales y de sus consabidas actitudes en malón para tratar de calmar a sus atribulados hinchas.

¿Cómo puede suceder que se repita la imagen de cualquier equipo imponiendo sus condiciones o terminando indemne en un recinto en el que 25.000 o 30.000 personas (algo repetido en Alberdi y muy pocas veces visto en otros estadios de la Primera Nacional) provocan la lógica inercia, que con un pequeño aporte del equipo, debería arrinconarlos contra su propio arco y tendría que hacerlos sufrir algo más que algún esporádico susto?

La mejoría se hace desear. Las respuestas que contrarresten el estado de asamblea de los hinchas y el altísimo nivel de escepticismo sobre el futuro del equipo deben ser inmediatas. Atlanta, con 26 puntos, el líder del grupo A, que comparte con los celestes (12), ya parece inalcanzable.

Esa lejanía resalta la frustración por un primer ascenso imposible cuando falta tanto tiempo para el final del campeonato y generan urgencia para mejorar rendimientos y respuestas anímicas. En estos días, la posibilidad de luchar por el segundo ascenso y de ingresar a la próxima Copa Argentina también está en peligro.

Frente al limitado Nueva Chicago volvió a depender de las esporádicas expresiones de habilidad de Nahuel Luján, de la amenaza latente en el área de Pablo Vegetti y de la recuperada respuesta de Leonardo Sequeira, después de mucho tiempo en contacto con la red.

Esas virtudes son pocas en un conjunto que debe mejorar como tal, y en el que deben aparecer jugadores hasta ahora ausentes. Ya con menos tramo por recorrer, debería evitar esos repetidos gestos que parecen heroicos, y que no son más que señales de debilidad e impotencia.

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