Soy Celeste
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Belgrano de Cordoba - Soy CelesteEl volante nacido en Freyre, y que lleva más de cinco años en el club, intenta apoderarse de un puesto en la mitad de la cancha.

PABLO OCAMPO

Santiago Longo (21 años) es el volante central que tiene Belgrano en su plantilla y quien, después de varios amagues de que iba estar desde el arranque en un partido, pudo cumplir su sueño el sábado ante Estudiantes en Río Cuarto. Permaneció en cancha 74 minutos, los que, sumados a los cinco en los que estuvo ante Barracas en el Gigante, cuando debutó, le dan un total de 79 minutos en el equipo superior.

Nacido en Freyre, es el hijo mayor de Luciano ("Chano" para los íntimos) y María Laura. El ahora jugador del Pirata más de una vez estuvo entre las bolsas de harina de la panadería de su padre, pero nunca se le pegó el afecto por el oficio paternal.

Surgió en 9 de Julio Olímpico de su ciudad natal y en 2012 se fue a probar suerte a Unión de Santa Fe. “Quedé, pero a los dos años ellos me quitaron la pensión y aunque tenía donde estar, no me pareció buena la actitud, así que decidí volverme a Córdoba”.

A su regreso, se sumó al conjunto de Alberdi: “Llegué porque (Daniel) Primo y (Federico) Bessone me trajeron y llevo seis años en el club”, continúa el volante que ante Nueva Chicago, el sábado 2 de noviembre a las 17.10 en el Gigante, tiene todas las posibilidades de seguir en el equipo titular.

Pero esta vez, con Hernán Bernardello suspendido por su expulsión ante el León en Río Cuarto, la “5” del Celeste podría lucirse en su dorsal: “Ojalá pueda jugar y hacerlo con ese número. Es todo un orgullo”, prosigue quien tiene a Leonardo Ponzio como su “espejo” en el puesto y a quien lo observa permanentemente para “imitar algunos movimientos, porque siempre está tranquilo y bien ubicado”.

Longo ya firmó su primer contrato con la “B” y vive solo en un departamento que hace un tiempo compartió con su hermano: “Juan Ignacio tiene 18 años y jugó en Belgrano, pero ahora se fue a Unión, al revés que yo (se ríe). Es un volante central, pero más adelantado. Juega bien”.

El volante sueña en el corto plazo con afianzarse en el equipo principal del Pirata y “conseguir el ascenso”, pero no descarta que en alguna oportunidad pueda lograr un paso por “alguno de los cinco grandes del fútbol argentino”.

Los “5” del Pirata

Cuando en Belgrano se recuerdan tres grandes volantes centrales de estos últimos 10 años, en especial después del regreso a Primera, los simpatizantes ponen en primer lugar a Guillermo Farré, autor de aquel gol en el estadio de River que le dio el ascenso y un futbolista que estuvo casi una década en el club de Alberdi. Un tipo correcto, que lució la cinta de capitán y que forjó junto con otros grandes jugadores la identidad del Belgrano que peleó cosas importantes.

Un peldaño más atrás está sin duda Ribair Rodríguez. El “Negro” fue un símbolo de ese equipo del ascenso. Metedor, combativo, “raspador” en su sector y un jugador que rápidamente logró el reconocimiento de la gente.

Finalmente, para completar el podio, está Federico Lértora, quien llegó para cubrir el espacio que dejó Farré. Lo hizo en la cancha, no tanto en el vestuario o en la idiosincrasia del equipo. Querido por su entrega y por su manera de aportarle sacrificio al medio campo.

Longo, presente y futuro

“Me sentí bien al lado de Hernán (Bernardello), porque me dio su apoyo y el grupo me aportó la confianza para que pudiera hacer un buen partido”, sostiene Longo, quien esperó con ansiedad esta chance. Porque durante la pretemporada asomó como titular y no se le dio, ante Atlanta todo indicó que iba a ser el volante central y tampoco fue. Ahora fue la tercera y la vencida: “La verdad es que no sé por qué antes no se dio. Pero estuve tranquilo y esperando que en algún momento se diera la oportunidad, porque sabía que me iba a llegar”.

La expulsión de Bernardello le puede dar continuidad al oriundo de Freyre y lo toma con calma. “Estoy bien y he jugado muchas veces en soledad en la mitad de la cancha. Es más, me siento más cómodo jugando como único 5”.

Sabe que la espera llegó a su fin y que ahora dependerá de su accionar para sostenerse en el equipo mayor. Longo asegura: “Estuve tranquilo, porque la verdad es que en aquellos cinco minutos ante Barracas me sentí mucho más nervioso. Después del juego estuve bien. Entiendo que hice bien las cosas y los chicos, más el cuerpo técnico, así me lo hicieron saber”.

Siempre para los juveniles de los clubes o para los jugadores que vienen de sus categorías formativas, conseguir un espacio en el equipo principal no es sencillo: “Con la situación que vive el club, sabemos que no es fácil jugar. Pero entiendo que los juveniles están preparados y que pueden hacer las cosas bien. Sabemos que no es el mejor momento para los más chicos, por esto del descenso que pasó hace poco y el arranque que tuvimos que no fue tan bueno”.

Finalmente, Julio Constantin y Federico Bessone lo conocen desde su llegada al Pirata en 2014: “La verdad es que me dan confianza y me hacen sentir bien a la hora de entrar a la cancha, porque me piden lo mismo que me pedían cuando estaba en inferiores, y eso suma. Pero, ojo, por más que estén ellos, hay que entrenarse al máximo y de la mejor manera porque la chance la vamos a tener si hacemos las cosas bien”.

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