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El sitio de los Hinchas de Belgrano

Belgrano de Cordoba - Soy Celeste

Belgrano cayó a la B Nacional con consecuencias políticas en el seno del oficialismo, con renuncias y cuestionamientos para todos. Desde la oposición buscan armar un frente con Artime a la cabeza. El núcleo “Amás Belgrano” busca despegarse de Armando Pérez. En la asamblea de fin de mes, habrá nuevos capítulos.

Por Federico Jelic

El día más doloroso y angustiante llegó por Alberdi y sus hinchas lo sufren. El tan temido y anunciado descenso se hizo presente, dejando como saldo la caída a la B Nacional, después de ocho temporadas en la divisional superior del fútbol argentino, frustración que tendrá sus consecuencias en la política del club. Y de eso se trata porque el primer soldado en caer fue nada menos que el ex arquero e ídolo, Juan Carlos Olave, quien presentó su renuncia como manager deportivo de la entidad de Alberdi.

Estaba claro que perder la categoría iba a traer algunos coletazos. Insuficiente y sobre todo tardía fue la victoria ante Godoy Cruz como despedida, ya que Belgrano no dependía de sí mismo, lamentando una lerda reacción y tampoco ayudaron (esta vez) los resultados ajenos. Así y todo, el hincha no manifestó repudio a los dirigentes ni cargó sobre su propia localía, salvo algunos insultos esporádicos, con claros blancos en cuanto a responsabilidades: la dirigencia. Era lógico de pensar. No obstante, cuando la máxima autoridad Jorge Franceschi dio la cara ante los micrófonos, se lo notó desgastado. Apenas tiene dos años de mando, el 2020 habrá elecciones en Alberdi y se hace difícil imaginar su continuidad.

¿Se volverá a presentar el histórico presidente Armando Pérez, como lo afirma cada vez que declara y opina del club “Pirata? Está claro que esto de haber sido querido por los hinchas no tiene escudo cuando se trata de errores dirigenciales. Olave es un fiel ejemplo de estas situaciones casi extremas, donde nadie queda exento de las críticas si los resultados no aparecen.

Pero a la hora de analizar cómo queda el tablero, se pueden hacer miles de conjeturas con relación a las culpas y a los desaciertos. Lo que queda en claro es ya un clima de internas dirigenciales, al borde de la ruptura, que promete seguir dando que hablar.

Olave, el fusible político

Injusto pero real. Una vez que Olave decide colgar los guantes y retirarse como profesional, desde la dirigencia que acababa de despedir a su amigo como DT (Esteban González) le ofreció el cargo de manager deportivo, algo que sonó más a un acuerdo político para captar votos que otra cosa, a modo de paraguas por toda su representación ante la gente. El predio social camino a Saldán fue el otro aporte a la campaña proselitista que terminó proclamando a Franceschi como presidente, elegido a dedo por el propio Pérez como su sucesor.

El tema es que Olave nunca contó con autonomía ni potestad para elegir refuerzos. Era algo así como un asesor, hombre de consulta junto a la secretaría técnica, esa misma a la que hoy todos le piden la renuncia. Es decir, hoy está pagando los platos rotos cuando en realidad no es el responsable principal del armado del plantel. De hecho había elegido a Diego Osella como DT antes de que Pérez contratara unilateralmente a Lucas Bernardi, primer paso en falso que motivó la pérdida de la categoría.

Claro está que el resto de los integrantes de la secretaría técnica Pablo Castex, el ex jugador Gastón Turús y Fabio Talarico también figuran en el ojo de la tormenta. De hecho Turús figura como aspirante a ser concejal en su ciudad, Colonia Caroya, por el oficialismo. Sus permanencias en la entidad figuran en modo intriga.

Pero pasaron cosas…La asunción de Pérez como presidente de la Comisión Normalizadora en AFA en 2017 (donde se ganó más enemigos que otra cosa descuidando a la par los intereses de Belgrano), la venta intempestiva de Matías Suárez a River Plate a principio de año y los pasos en falso en lo deportivos motivaron a dejar al equipo muy comprometido con los promedios. Y en la consideración del hincha, la nueva tribuna “Tomás Cuellar” no parece tener mayor valor que un descenso. La ampliación del Gigante fue un gran progreso institucional, el más relevante de los tiempos contemporáneos para tener una localía con capacidad para 30 mil personas, pero de todas maneras, hoy ya nadie recuerda esa obra política, porque sirvió más para acallar algunas voces críticas que a un real convencimiento de Pérez de poder concretarla. El hincha castiga el descenso.

Alianzas con grietas

En tiempos eleccionarios, Pérez quiso mostrar una faceta que nunca tuvo: apertura y pluralismo. Por eso es que logró la alianza con el grupo de socios “Amás Belgrano”, con el objeto que acompañen a Franceschi en la postulación, con la única facultad de que elijan los vicepresidentes: Sergio Villella, Fernando De La Rúa y Juan Colome conformaron el “triunvirato” de segundo mando. Pero el resto de las decisiones, seguirían pasando por Pérez, ya devenido a Director Ejecutivo, cargo Ad Honorem pero con costos, porque nunca dejó de lado su manejo personalista.

Con el paso del tiempo hubo amenazas de fracturas, sobre todo con la negociación por la venta de Emiliano Rigoni de Independiente a Zenit de Rusia, y la escasa participación del grupo en la mesa chica. La convivencia nunca fue armónica.

Hoy, consumado el descenso, Pérez estuvo lejos de la escena a pesar de tener responsabilidades, pero el hincha le carga más atribuciones del fracaso a Franceschi, a Olave y a los de “Amás Belgrano”. Pareció más a una jugada estratégica del hombre de los cosméticos (hoy con puertas cerradas y procedimientos de crisis en su empresa) para después volver a presentarse como candidato, en 2020, con toda la gloria.

¿Y Artime?

Desde el seno del club muchos del núcleo “Amás Belgrano” ya no ocultan algunas reuniones con el ídolo del club Luis Artime, quien desde hace varios años viene amagando con presentarse en los comicios, con fines políticos. Nunca estuvo en sintonía con Pérez y no se descarta un quiebre dirigencial, por más que en estos momentos reina el silencio, la prudencia y la necesidad de mostrar madurez y fortaleza dirigencial.

¿Y Santiago Montoya? Se había distanciado de los otros componentes de la oposición como Jorge Massimino y Federico Lazcano Colodrero, quien encabezó las últimas denuncias y los pedidos de explicaciones a la dirigencia, aunque ahora lucen más próximos. El grupo “Belgrano es de todos” también se muestra con intenciones de llegar al gobierno, con la figura del ex jugador José Luis Villarreal como referente (aunque aún sin arreglo). Es decir, el descenso movilizó en muchos sentidos las arenas políticas en Alberdi, que a pesar de haber caído a la B Nacional cuenta con orden y saneamiento en toda su economía. La administración no perdió la categoría, por ahora.

El 29 de este mes se llevará a cabo la Asamblea General Ordinaria y seguramente se escribirá otro capítulo de la historia política del club. ¿Habrá más renuncias? ¿Se formalizará la ruptura en el oficialismo? ¿Aparecerá Pérez para dar la cara y ser escudo de Franceschi? ¿Habrá muestras de unidad? Por lo pronto, el silencio de la comisión contrasta con el ruido opositor en las redes sociales. Mientras tanto, el que sufre es Belgrano, que interrumpió un sueño que duró ocho en Primera División.

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