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Belgrano de Cordoba - Soy Celeste

Es así de simple. El pirata no tendrá otra oportunidad. Entre el lunes que pasó y el próximo 2 de enero, la dirigencia tiene en sus manos la posibilidad cierta de armar un equipo con la intención de pelearla, o bien que el proyecto se derrumbe definitivamente.

En mayo de este año, en un artículo publicado en esta misma página, alertábamos acerca de lo mal que jubaba Belgrano. Del combo de jugadores que habían llegado al club como refuerzos y no habían rendido (por citar algunos: Hansell Riojas, Epifanio García, Jhonatan Ramis, Maxi Lugo, Neri Bandiera, Santiago Martínez, Leonardo Sequeira, Mauro Guevgeozián, Jorge Ortíz, Marcelo Benítez, Joel Amoroso y Jonás Aguirre) y de lo "milagroso" de la campaña anterior, luego de obtener 40 puntos. 

Sobre el final, apuntábamos: "Belgrano necesitará, esta vez si, una campaña de 45 o 50 puntos para no sufrir con los promedios. Hace falta un trabajo fino de búsqueda de jugadores y/o la promoción de aquellos que vienen desde inferiores. No podemos conformarnos con tan poco. No debemos creer que, otra vez, la suerte y los milagros estarán de nuestro lado. Hace falta cambiar el chip, pensar en grande. Apostar por el fútbol. Por alberdi. Por Belgrano". 

Nada de eso ocurrió, lamentablemente. Se volvió a recurrir a jugadores sin antecedentes de buen juego, sin pergaminos, sin historia, mal desde lo físico. Repasemos: Adrián Balboa, Denis Rodríguez, Gastón Gil Romero, Hernán Menosse, Martín Rivero, Sebastián Olivares. Otra vez, el ojo clínico de la secretaría técnica del club, a cargo de Juan Carlos Olave, no cumplió con las expectativas. Por distintos motivos, se volvió a optar por alternativas distintas a lo previsto originalmente. Por caso, se negoció con Fernando Zampedri y Enrique Triverio para finalmente concluir en Balboa. 

Tan deficiente fue la búsqueda de incorporaciones que Belgrano terminó jugando esta parte del torneo, por distintos motivos, sin lateral izquierdo, sin un volante derecho definido y sin variantes en ofensiva. Con un técnico que, de manera brutal, dijo después de perder con Tigre lo que pocos se animan: "Si seguimos así, nos vamos al descenso" (artículo publicado en el diario OLE). Clarísimo.  

Esta vez, no habrá una segunda oportunidad. Ahora si es a todo o nada. Así lo hicimos sentir los hinchas después de lo ocurrido el lunes ante Tigre. Belgrano no se soporta más. No juega a nada. No transmite nada. Y la culpa no es de Osella, está claro. Entre los responsables, aparece en primer lugar el presidente, Jorge Franceschi, y la Comisión Directiva que lo acompaña. También, sin excusas, Juan Carlos Olave y equipo. Ninguna de las incorporaciones que negociaron (Franceschi-Olave) para este torneo rindió. Ni una sola. 

La secretaría técnica a cargo del exarquero dejó que se fueran Lema y Godoy para reemplazarlos por Menosse, Olivares, Martínez (jugó poco) y Nani (recién fue alternativa con la llegada de Osella). Convocó a Denis Rodríguez, Gil Romero y Balboa, todos fueron al banco frente a Tigre. Ni uno solo de los refuerzos pudo sobrellevar la presión de jugar por el descenso. Jugadores acalambrados o pidiendo el cambio apenas comenzada la segunda etapa. Caídos. Sin alma. "Le sobran minutos en cancha", alertó el técnico. 

No hay tiempo, no hay margen para especular ni para improvisar. Belgrano debe contar con no menos de 5 o 6 jugadores de primer nivel antes de comenzar la pretemporada, el 2 de enero, para iniciar el torneo el 27 del mismo mes ante Unión con un solo objetivo: Dejar la vida en 10 partidos y salvar al club de un nuevo descenso. De no ser así, después de 8 años, el pirata descenderá a la Primera B Nacional.