Soy Celeste
El sitio de los Hinchas de Belgrano

Belgrano de Cordoba - Soy CelesteCrónica del triunfo 2-0 del viernes por la noche. Desde el martes, pasaron personajes que hicieron ritos extraños en el Gigante.

Alberdi sabe de carnaval, en la época del año que sea y bajo cualquier circunstancia. Porque Belgrano tuvo apoyo en las buenas “y en las malas mucho más”, como canta su hinchada. Ayer, desde la convicción de que no podía haber postergaciones, todas las partes hicieron lo suyo para que el triunfo no se escapara.

Y no se escapó: el 2-0 a Gimnasia le permitió, al menos por ahora, salir del descenso y mirar al futuro con otra cara.

Fueron siete partidos los que Belgrano estuvo sin sumar de a tres. Pero, más que la racha, asustaban las misteriosas circunstancias en las que al equipo se le escurrían los puntos de las manos, literalmente, o perdía jugadores por lesiones o suspensiones.

Fue esa concatenación de fatalidades (en términos deportivos, claro) lo que llevó a todos –desde los jugadores y el cuerpo técnico hasta los socios e hinchas, pasando por la dirigencia– a extremar las precauciones para que “mandinga” dejara de llevarse lo que no era suyo.

Hubo que apelar a la prudencia para evitar que recayera una sanción más dura sobre Juan Quiroga y “Maxi” Lugo, que finalmente pudieron estar y resultaron de lo mejor que mostró la “B”. Y también Diego Osella hizo su parte al declinar otras opciones y poner en cancha un equipo con más posibilidades de manejar la pelota, que disimulara de la mejor manera la ausencia obligada de Matías Suárez.

"Malas vibras"

Pero no sólo se apeló a lo racional. Cuentan que, desde el martes hasta ayer, desfilaron por el Gigante exorcistas y chamanes, cada uno con su rito, para sacar las “malas vibras”. Porque, como suele decirse, nadie cree en las brujas, pero que las hay...

Si hasta el propio Rigamonti optó por dejar de lado su habitual atuendo amarillo (un color con mala prensa en ciertos ambientes) para vestirse de rojo. Creer o reventar.

Como sea, nada resultó tan efectivo como el banderazo, que los hinchas ofrecieron el jueves en apoyo al plantel. Demasiada gente, demasiada fidelidad para un equipo que venía devolviendo muy poquito, aunque nunca se le reclamó esfuerzo, sino otros atributos tan o más necesarios para que el éxito acompañe.

Muchos jugadores se vieron sorprendidos y su compromiso fue capaz de dar un plus. “Fue increíble. Lo hablamos con los chicos antes del partido. Había que ganar por nosotros, por nuestras familias y por esa gente que nos acompaña siempre”, declaró Lugo al final. El volante, autor del primer gol, sorprendió cuando hizo el símbolo de la “T” con sus manos en el festejo... por la dedicatoria a su hijo Tiziano.

Lo cierto es que, más allá de las creencias, en el fútbol casi siempre gana el mejor. Y ayer Belgrano fue más que un Gimnasia que propuso muy poco.

“Sostuvimos el orden y recibimos muy pocos disparos al arco. Controlamos el partido y lo ganamos de manera justa. Esperamos que esto sea el piso para lo que viene”, resumió después Osella.

Ojalá. Belgrano necesita ganar varias finales más para “nunca más volver” al lugar del que tanto le costó salir.

La #AppDeBelgrano

Disponible en Google Play

Descarga ahora mismo la aplicacion de Belgrano.
¡Te informamos las noticias al instante!

#Fixture