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Belgrano perdió 1-0 frente a Vélez y, más allá de la expulsión de Gil Romero, su rendimiento volvió a mostrar las limitaciones habituales.

Con la épica del aguante, no alcanza. Belgrano necesita bastante más para zafar de la encerrona en la que está metido. Y el gran problema es que eso no lo tiene, no consta en su limitado bagaje futbolístico. Otro sería el semblante “celeste” si el técnico Diego Osella y los jugadores supieran que hay fútbol, ideas, inventiva, volumen de juego para remontar la cuesta empinada de los promedios. Pero de eso no hay y, lo que es peor, no se lo compra por unas monedas en cualquier negocio cercano.

Ante Vélez, la “B” volvió a apostar al orden, a la intensidad y a la aplicación defensiva porque eso es lo único que puede poner sobre la cancha. Y no fue suficiente. Porque faltó todo lo otro para hacer la diferencia. Más o menos, llevó bien el partido hasta los cinco minutos finales del primer tiempo. Pero cuando a los 41, Gastón Gil Romero fue expulsado por una dura entrada sobre Nicolás Domínguez y a los 44, Matías Suárez salió lesionado, Belgrano quedó tocado. Limitado a sostener el 00 con el esfuerzo repartido de los diez jugadores que habían quedado. Pero sin esperanzas de poder dar un paso al frente y buscar la victoria.

El muro defensivo de ocho camisetas celestes que se levantó en el propio campo se terminó derrumbando a los 22 minutos de la segunda etapa. Cuando un zurdazo infernal del lateral izquierdo Braian Cufré explotó en el fondo del arco cordobés y puso el 1-0. Si antes, ganar para Belgrano era algo posible pero poco probable, luego de ese impacto se transformó en una quimera.

Osella rebuscó lo que quedaba en el banco. Y dos minutos después del gol de Vélez, lo sacó a Gabriel Alanis, puso a Tomas Attis y modificó el 4-4-1 con el que venía jugando hasta allí en un 4-3-2 con Wilson Altamirano como único volante central, Federico Lértora y Leonardo Sequeira por las bandas y Attis y “Rocky” Balboa (el reemplazante de Suárez) en la doble punta de ataque. No hubo forma de cambiar la historia. Porque Belgrano no pudo arrimarse nunca al área de Vélez.

En el último minuto de descuento, Balboa lanzó un centro desde la derecha y Fabián Cubero anticipó a Hernán Menosse cuando el uruguayo (que hacía rato que se había plantado como centrodelantero) entraba por el segundo palo para anotar el empate. Pero fue un gesto desesperado, un arresto individual. Nada que pueda cargarse a la cuenta del equipo.

El vaso medio lleno

Osella reconoció tras la derrota que sólo se hizo la mitad de la tarea: trabarlo a Vélez, dificultarle el juego interno. Y que lo otro, generar juego de ataque, no se hizo sencillamente porque no hay quien lo haga. No estuvo en la cancha, tampoco está en el plantel. Sequeira tuvo un primer tiempo interesante y después, se diluyó. A Gabriel Alanís se lo devoró la intrascendencia y Jonás Aguirre sólo se hizo notar por su pegada en algunas pelotas quietas.

Por eso, dolió volver a verlo tan incómodo a Matías Suárez. Otra vez jugó de espaldas y lejos del arco rival. Otra vez recibió escaso juego. Ni siquiera su físico pudo acompañarlo. A los 20 minutos de juego, el “Oreja” ya dio las primeras señas de que su contractura en el isquiotibial izquierdo lo estaba molestando más de lo debido.

Once contra once, Belgrano fue un equipo corto, compacto, incómodo. Sin poder arriba aunque resuelto a apretar bien arriba para desnudarle a Vélez algunas imprecisiones en el manejo de la pelota. Once contra diez, se quedó sin argumentos y le apostó todo al empate. Si se hubiera atrevido a ir a más, tal vez podría haberle hecho daño al equipo de Gabriel Heinze que muy lejos estuvo de ser una luminaria futbolística.

Pero no quedó más remedio que resistir y aguantar. La derrota, entonces, cayó por su propio peso. Como una ingrata comprobación de que la “B” no tiene mucho más que esto. Y con esto, que es poco y que no alcanza, deberá dar la pelea para quedarse en Primera. El único objetivo al que no es posible renunciar. Todavía.

El uno por uno de Belgrano en la caída ante Vélez

CESAR RIGAMONTI (6): Nada que hacer en el golazo de Cufré. Estuvo seguro bajando centros.

TOMAS GUIDARA (5): Tuvo una tarde complicada en la marca de Bouzat y Vargas. Por eso, subió poco.

HERNAN MENOSSE (5): Respondió bien dentro del área pero se le dificultó cuando salió lejos. Terminó de centrodelantero y casi anota el gol del empate.

MATIAS NANI (5): También aguantó muy metido en su área. Sacó mucho sin apoyar.

SEBASTIAN LUNA (5): No sufrió cuando Vargas fue por su lado. Pero no estuvo seguro con la pelota.

FEDERICO LERTORA (6): Gran despliegue a lo ancho de la media cancha. Importante para aguantar.

GASTON GIL ROMERO (4): Exageró su vehemencia. Su expulsión condicionó a Belgrano.

LEONARDO SEQUEIRA (5): Arrancó muy activo, abierto por la derecha. Luego se fue apagando.

GABRIEL ALANIS (5): Corrió mucho pero sin aportar claridad en el medio

JONAS AGUIRRE (5): Buena pegada en los corners y tiros libres. Por la izquierda, gravitó menos de lo necesario.

MATIAS SUAREZ (5): Jugó incómodo, de espaldas al arco y con escasa compañía. Salió lesionado a los 44 del PT.

ADRIAN BALBOA (4): También lo hicieron jugar solo, con poca asistencia. Se movió por todos lados sin resultados.

WILSON ALTAMIRANO (5): Entró para sostener la media cancha. Luchó mucho pero con desorden.

TOMAS ATTIS: Ingresó tras el gol de Velez. Jugó detrás de Balboa. No generó peligro.

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