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Belgrano de Cordoba - Soy Celeste

Otra vez fue clave. Además del penal que le hicieron y que luego lo convirtió, Juan Ramírez se hizo fuerte en el mediocampo. Belgrano no supo cómo controlarlo.

La contundencia, ese valor tan preciado en el fútbol, fue decisivo para marcar la diferencia de tres goles que hubo entre Talleres y Belgrano. ¿Eran superiores los albiazules cuando llegó el gol de Ramírez? No, o al menos no jugaban en un nivel tan elevado como para intuir la inexorable llegada de un gol. ¿Fueron superiores a Belgrano antes de ese doble golpe en el mentón de Nahuel Bustos? Sus goles ocurrieron en el despertar del segundo tiempo, cuando las piezas recién se estaban acomodando de nuevo en el campo de juego.

Ese lapso breve determinó el partido. Le puso riendas al tranquilo final del equipo de Juan Pablo Vojvoda y mostró, crudamente, el desasosiego de un adversario que no tuvo recursos, salvo alguna aparición de Matías Suárez, como para darle alguna emoción al resto del segundo tiempo.

Lo más reprochable a Belgrano es la pérdida de ese gesto fiero que lo acompañó en el inicio del torneo. Sin grandes figuras, apretado por los promedios, pareció leer correctamente el contexto y a pura garra, con algunos chispazos esporádicos de algunos jugadores, presionó y presionó, no dejó jugar a su ocasional rival y fue sumando porotos hasta llegar con siete puntos e invicto a la quinta fecha.

Tanto como sus problemas defensivos, sus errores en el medio campo volvieron a ser evidentes. No construyó juego ni obstaculizó. No obstruyó a través de su doble “5” ni generó variantes en sus andariveles. Con un Balboa cuya principal virtud es empujar la pelota a la red dentro del área, el único al que le cayó todo el peso de la inspiración fue a Suárez.

Talleres, sin hacer nada sobresaliente, y cuando dejó de lado en su mitad ese pase corto lateral tan repetido e inofensivo, dañó y mucho. Lo dijeron sus goles; lo ponen sobre la mesa las cualidades técnicas de la mayoría de sus mediocampistas. Cuando sale de la abulia de tantos pases innecesarios, Talleres puede ser peligroso.

Tras aquella quinta fecha en la que empató de visitante ante el buen equipo que es Defensa y Justicia, Belgrano puso en escena un rasgo desalentador: tanto Aldosivi como Huracán y Talleres, sus vencedores en las tres últimas fechas de la Superliga, no tuvieron que hacer mucho y menos les costó cuidar el resultado favorable a la luz de la falta de respuestas futbolísticas y anímicas de los celestes . Una señal de alarma que de inmediato deberá tratar de silenciar.

Talleres, sin contratiempos en su defensa, mostró su costado más efectivo en el juego directo hacia el arco adversario. Lo expresó en el clásico y en casi en todos los partidos Juan Ramírez; y lo pueden explotar por su ductilidad con la pelota Gonzalo Maroni y Tomás Pochettino. El complemento a esa virtud estuvo en la persistencia de Nahuel Bustos. Antes de su primer gol, desde una posición parecida, tiró la pelota a la tribuna. Un rato después, resistió ante el pedido incesante de un par de compañeros, y tuvo recompensa. Clavó un remate en el ángulo desde 25 metros y cuando faltaban muchos minutos por jugar empezó a bajarle el telón al espectáculo.

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