Soy Celeste
El sitio de los Hinchas de Belgrano

Belgrano de Cordoba - Soy CelesteAlrededor de 30 mil hinchas fueron a la capital de este emblemático barrio. El renovado Gigante abrió sus puertas y se vivió una fiesta, con sufrimiento hasta el pitazo final.

 

Orgullo. Sensación de pertenencia. Identidad. Reconocer rostros, paredes, vecinos, olores, colores. Alberdi ayer fue una fiesta. De principio a fin. Desde temprano hasta muy entrada la noche. El emblemático barrio que tiene como epicentro el estadio de Belgrano tembló. Vibró. Saltó. Se emocionó con la vuelta a “casa” del Pirata. La inauguración de la nueva tribuna Cuellar y el triunfo frente a San Martín de San Juan por 1 a 0 hicieron que este 9 de septiembre fuera inolvidable. Y sin sufrimiento no sería Belgrano. Por eso recién cuando el árbitro marcó el final del partido soltó el grito de desahogo y festejo.


Caminar por las calles de Alberdi ayer fue una linda odisea. Había que dejar bastante lejos el vehículo (los “naranjitas” te cobraban 100 pesos el estacionamiento), pero valía la pena volver a recorrer esos pasajes llenos de murales, cargados de historias, repletos de ilusiones.

Desde muy temprano, los hinchas se iba acercando al Gigante de Alberdi. Las calles Orgaz, La Rioja y el pasaje Hualfin lucían unos adornos celestes que atravesaban por arriba esas vía de acceso y hacían las veces de techo, generando un túnel que te llevaban al estadio.

Stella Maris vive sobre el pasaje Hualfin. Una ventana que da a la calle la convirtió en un expendió de hamburguesas. “Es una alegría que vuelva a jugar Belgrano en esta cancha”, exclamó ella, mientras preparaba la comida para vender a 40 pesos.
Mientras tanto, la policía iba acomodando a los primeros hinchas en querer entrar a la cancha. Faltaban tres horas para el inicio del partido y las puertas no estaban abiertas. Ahí estaba Osvaldo Córdoba, de 76 años, junto a su nieto. “Yo soy el fundador de Los Piratas”, reveló el hombre mientras esperaba la apertura de la nueva tribuna y agregó: “Esto es para llorar. Volver a Alberdi es una alegría increíble”.

Redescubriendo Alberdi


Ver el partido desde la nueva tribuna fue una tarea complicada. Estaba llena. No había lugar para nadie más. En el entretiempo, por los altavoces se pidió a los hinchas que ocuparan los sectores de las puntas. Sobre todo en la parte baja de la Cuellar. Era todo nuevo. Había olor a nuevo. Hasta en los palcos VIP estaban los plásticos en los cómodos sillones.

“Ojalá nosotros, los hinchas, sepamos mantenerlos bien”, decía un hincha mientras entraba al baño debajo de la nueva tribuna y se sorprendía con las nuevas instalaciones.

“¿Aguantará?”, se preguntaba otro, entre preocupado y emocionado, mientras saltaba y alentaba al equipo. Hacía referencia al cemento nuevo que se armó para la nueva tribuna. Es que se movía. Este periodista lo comprobó. Mientras los hinchas saltaban y alentaban al equipo, el cemento se “movía”. Y claro que aguantó.

Aguantó la pasión de esos 10 mil hinchas que se ubicaron en la doble bandeja Cuellar. Y con los otros 20 mil conformaron un paisaje único. La fiesta se armó antes, durante y después del partido.

Por ejemplo, Camila González y Lucía Chacón no descansaron ni un segundo. Con unas remeras que en su espaldas decían “9 SEP 17 Alberdi” repartieron banderas por toda la tribuna nueva. “Esto tiene que ser una fiesta”, decían y no le erraron. Le pusieron todo el color a esa nueva parte del Gigante de Alberdi.

Sin sufrir no sería Belgrano

“Alberdi es esto también”, tiró al pasar un hincha cuando dejaba la nueva tribuna, agarrándose la cabeza, tratando de bajar un poco los decibeles e intentando disfrutar un poco el triunfo. Es que hasta que el árbitro no marcó el final, la victoria no parecía segura. San Martín lo puso en un arco al Pirata, los hinchas sufrían y pudieron desahogarse recién al final.

Fue un solo grito. El de 30 mil almas que volvieron a casa para ver al equipo y verlo ganar fue el gran final de una fiesta. Fueron cuatro meses sin poder ver al equipo de local. La última vez había sido contra Talleres, el 15 de abril en el Kempes, en el tristemente recordado por la muerte de Emanuel Balbo. Ayer seguramente hubiera tratado de ir a la cancha.

Es que el verdadero hincha del Pirata no se podía perder esta vuelta. El Gigante volvió a sentir. El barrio se vistió de celeste y explotó de emoción. Primero por volver a casa, a una casa renovada por la nueva tribuna, después por tener la chance de ver al equipo de local y por último por el triunfo frente a San Martín, un rival directo en los promedios.

Había un cartel imaginario cuando se ingresaba al barrio: “Bienvenidos a la República de Alberdi”. Es un mundo único, cargado de sufrimiento y de satisfacción, de pertenencia, de identidad y sobre todas las cosas, de pasión por este club de color celeste.

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