Soy Celeste
El sitio de los Hinchas de Belgrano

Más allá de la tristeza por la eliminación en la Copa Sudamericana, Belgrano vive un proceso que lo lleva a seguir subiendo peldaños temporada tras temporada. Su gente, más fiel que nunca.

Cuánto tienen (y tenemos) que aprenden de Belgrano. Cuánto y cuántos. Casi todos ustedes, los clubes que se dicen grandes, enormes, gigantes. Y los otros también. Los que quieren progresar. 

Vayan a Alberdi y hablen con esta gente que las ha vivido todas. Ellos sabrán contarle de cuando los jugadores que llevan la celeste en el pecho entrenaban en la Isla de los Patos. Esa es una historia que ya nadie quiere volver a repetir. Pero hace falta vivirlas para aprender. Y mira si Belgrano aprendió.

Míralo a ese viejo llorando en el Kempes porque lee esa bandera que dice "Si supieras que te amo como a nada en el mundo". Y el estadio esta lleno. Pucha si esta lleno.

Y muchos de ellos son socios. Por eso más que todo llora este viejo que supo estar cuando nadie estaba. O cuando todos se iban con la plata de Belgrano. Que estaba en quiebra.

Esta eliminación de la Copa Sudamericana, por penales, no es nada en comparación a lo que vivió este club que se reiventa a cada paso.

Por eso muchos deben aprender de Belgrano. Y a muchos les duele que así sea.

Que ese señor de voz ronca y de ideas alocadas haya sido elegido por Fifa para acomodar ese quilombo que es AFA. Y allá en la Fifa alguien se enteró que Belgrano no le debe una moneda a nadie. Que salió del infierno poco a poco. En un proceso de más de diez años. Que armó un predio de ensueño. Que decidió gastar lo que tenía y no más. Y así, de a poco, llegó a este momento que nadie esperaba.

Por eso ese señor Pérez hoy esta llevando ese modelo Belgrano a un plano nacional. Mientras los dirigentes de clubes fundidos le quieren decir como manejarse. 

Por eso debemos aprender de Belgrano.

Y esto va más allá de un resultado y de una definición por penales. Se puede perder. Claro que se pierde. No interesa.

Importa que en Curitiba aún sigan hablando de esos locos cordobeses enamorados de su club. Que no paraban de contarle a los brasileños lo Que era Belgrano. Los mismos que se quedaron cantando en el estadio vacío post partido.

Belgrano es esos hinchas varados que reciben la ayuda de Matías Suárez, el ídolo que volvió resignando millones de euros y pone de su bolsillo la plata para que una grúa traiga a esos hinchas a los que se le quedo el auto.

Dos ejemplos de lo que es Belgrano bastan de anoche:

Primero, sin colectivos los hinchas colaboraron entre ellos para llevar a otros Piratas al Kempes. "Pirata, si me ves hacé dedo y te llevo", escribió un loco de una trafic en las redes sociales. Y subió a varios desconocidos/conocidos en el camino.

Segundo, Armando Pérez saliendo en su auto como uno más entre la gente del Kempes, aplaudido por todos. Sí, un presidente de un club que acaba de ser eliminado. Parece que fuera en Europa, pero pasó anoche, en Córdoba.

Aprendan de Belgrano. Enamorense así de las cosas. Defendiendolas con el cuerpo y con el alma. Últimos en la B Nacional o ascendiendo en la cancha de River. 

Aprendan de Belgrano que en unos meses va a reinaugurar su propio estadio remodelado con bolsas de cemento que pagaron, en parte, sus propios hinchas. 

Aprendan de Belgrano que llenó el Kempes en una noche inolvidable que terminó de manera triste pero ya está pensando en lo que vendrá. Sin vender humo ni marketing.

Y no tengan dudas que va a empezar otra vez, se sacudirá las tristezas y se va a levantar.

Con la simpleza y lo maravilloso que se aprende en barrio Alberdi. Que todas las cosas que valen la pena en la vida vienen desde abajo para arriba.

Como Belgrano.

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