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Belgrano de Cordoba - Soy Celeste

El opositor del bloque “Encuentro Pirata” ya se encuentra en campaña proselitista. La última visión tiene que ver con cierta mezquindad de la dirigencia actual en no invertir en refuerzos y apuntar al título. 

Por lo bajo, pero con contundencia, Santiago Montoya mueve el avispero de su campaña. El líder de “Encuentro Pirata”, ex titular del Bapro en Buenos Aires y formal candidato a la presidencia de Belgrano, adoptó la plataforma digital y las redes sociales como estrategia para llegar al electorado en Alberdi. En abril se celebrarán comicios y la distancia no parece ser un problema en función de captar adhesiones. Regularmente, Montoya, que hoy comparte espacio político con “Belgrano infinito” para darle vida a la lista-fusión “Corazón celeste” con el objetivo de llegar al poder, envía los ejes de su gestión y estructura por diferentes medios, en rigor de no perder pisada en Córdoba.

Y una de sus últimas conjeturas enfatiza en la necesidad de ganar un campeonato, una especie de cicatriz en el orgullo del hincha que sigue abierta y que no pudo conseguir en su historia a nivel AFA, salvo aquel Regional del ’86 que lo depositó en la nueva estructura de la B Nacional.

Lo que siempre refrenda Montoya cada vez que tiene un micrófono por delante, son los años desperdiciados en no animarse a buscar el título, por esa precaución y mesura presupuestaria que siempre acompañó a la gestión de Armando Pérez. Lo elogia administrativamente pero cuando puede, suelta el puñal con la bandera de la sequía de gloria, sistemáticamente. Y entonces, en medio de un panorama no muy claro, sin actividad futbolística por los paros de jugadores y las deudas en AFA, el opositor hizo un análisis sobre la situación de Belgrano y la falta de ambición dirigencial.

“Belgrano y el ajuste injusto” es el título que encabeza el comunicado de Montoya. Sin rodeos. Tras una cálida presentación en el desarrollo principal, en el segundo párrafo es donde pone contexto e intenciones: “Los futboleros no negamos la complejidad de los problemas. Menos que nadie los hinchas de Belgrano: nuestro amado club pagó el precio más alto por la transgresión institucional masiva del fútbol argentino. Pocos soportaron ese calvario, pese a que la mayoría de los clubes metió la pata”. En ese sentido, no ataca sino que resalta cierto orden, de manera implícita, del ciclo de Pérez en el club. Aquí es donde empieza a leerse la palabra “ajuste” que tanto temor y conmoción causan a nivel nacional, en la política y la sociedad.

Acto seguido, cuestionó al Estado y su criatura “Fútbol para todos”, a pesar de haber pertenecido al ala de Daniel Scioli, acompañando su figura en la candidatura presidencial en 2015. “¿Cómo puede, el mismo Estado que pocos años atrás prepoteó y echó a sponsors privados del fútbol para asumir su financiamiento con la intención de utilizarlo como propaganda política; el mismo Estado que por más de 30 años avaló la infección de sectores de las hinchadas con prácticas políticas violentas; el mismo Estado que sólo observó cómo un submundo trucho-narco-cuasi mafioso colonizaba muchos clubes del país, pretender una reforma de shock y que la cosa fluya como si nada?”.

Belgrano, Asociación civil

Tras ese relato discursivo, metió su impronta en un tema fundamental para la confianza del hincha, tomando postura sobre la compulsa que en el fútbol Argentino siempre figura latente: clubes vs sociedades anónimas.

“Hay que limpiar al fútbol, y el Estado debe salirse de la actividad, estamos de acuerdo. Pero es hora de preguntarnos, si la metodología tipo ‘ajuste’ que se está aplicando para enderezarlo (…) empujándolos a los clubes al modelo de sociedades anónimas, abiertas o disfrazadas”.

Buen apunte: Montoya imperiosamente necesitaba dar a conocer su posición a favor de las Asociaciones Civiles sin fines de lucro, en medio del debate de los clubes-empresa y la amenaza de desembarco de las sociedades anónimas. Ya el oficialismo de Belgrano, con una foto de su presidente Armando Pérez, junto a sus vices Jorge Franceschi y Abraham Rufail, manifestaban ponerse del lado de las instituciones deportivas por sobre las empresas.

“ (…) Belgrano, con este esquema, se perjudica por partida doble, viéndose arrastrado a un conflicto del que no es responsable, con posibles sanciones inmerecidas. Y por otro lado, deberá enfrentar en la cancha a rivales que no se reforzaron ahora, pero que conservan 4, 5, 7 jugadores comprados con dinero que no tenían, y no fueron forzados a desprenderse ni soportan sanciones deportivas por competir deslealmente. ¿Es o no es ajuste, al fin de cuentas?”, redondeó el conductor de la oposición.

Años desperdiciados sin gloria

Una vez expresada su posición con relación al conflicto, con algunos guiños a la gestión actual por su orden institucional con ese énfasis de un Belgrano “arrastrado por un conflicto del que no es responsable”, Montoya llegó al punto que pretendía abordar subliminalmente en las líneas anteriores: la voluntad de salir campeón.

“Para los hinchas de Belgrano, esta política de ajuste ‘shock’ aparece como una burla. Los Piratas nos convertimos en perros verdes, no celestes: somos la única gran institución del fútbol argentino, perteneciente cómoda al top ten, que se mantuvo festejando balances, mientras otros lograban copas. Dejamos pasar dos oportunidades de ir por el campeonato”. Hasta ahí, mesurado y respetuoso. Pero eufórico.

“Nos faltaba poquito, pero ‘no se podía’. Los otros, los campeones, eran más ‘poderosos’ que nosotros. ¿Lo eran? ¿Lo son? Quilmes, Argentinos, los rosarinos, Arsenal, Lanús, Banfield… ¿lo son? Ellos podían ¿pero Belgrano no? Lo real es que nosotros nos quedamos con los balances, ellos con las copas. Da para parafrasear aquello del Martín Fierro ‘las penas son propias, las vaquitas son ajenas’. Los balances son nuestros, las copas de los otros (varios de los cuales también ‘tienen balances’)”.

Ahí fue más fuerte, con ironía, literatura y también pólvora, evidenció su “caballo de batalla” en pos de conquistara el corazón de los socios celestes: la ambición de dar la vuelta alguna vez.

Por el campeonato

“Y ahora, que parece que llega el tiempo de los balances ¿cuál es nuestra ventaja? ¿Incorporar algún refuerzo para competir con los que tienen planteles mal habidos y los mantienen? ¿Tener jugadores sin poder pagarlos, no tiene el mismo efecto que la mala inclusión de un suspendido, o un doping, donde se les quitan puntos a los clubes transgresores? ¿Qué clase de ajuste es este? En realidad, no incorporar refuerzos es una tímida sanción para los que hicieron las cosas mal, dispuesta por la comisión normalizadora que encabeza nuestro presidente. Belgrano, que resignó ambiciones deportivas celebrando balances, ya tiene demasiado con estar perdiendo la pasión, para además seguir siendo perjudicado de casi todas las formas posibles”.

El desenlace del comunicado marca la estrategia de Montoya. “No quiero esperar 50 años para ver a Belgrano campeón”, siempre repite en sus declaraciones. El desafío y el riesgo de prometer campeonatos, acción intangible que puede tener sus consecuencias. De todas maneras, “Corazón Celeste” asume el reto. En abril las urnas hablarán. Mientras, Montoya se prepara, a la espera de que el oficialismo también muestre sus piezas en la contienda electoral.


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