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Belgrano de Cordoba - Soy Celeste

Más Gigante que nunca, el viejo estadio de Alberdi se prepara para reabrir sus puertas, reacondicionado y con una nueva tribuna que tiene embelesados a sus hinchas.

La gente que pasa entra. Y el que entra se saca fotos, se filma, se emociona... La nueva tribuna, que da a la calle Hualfin, le dio otra fisonomía al estadio Julio César Villagra, que empieza a justificar ampliamente el mote de “Gigante de Alberdi”. Pero las tareas de rea­condicionamiento también incluyen a otros sectores. Todo se está poniendo a punto para que Belgrano recupere su casa y la convierta en un bastión inexpugnable, como supo ser...

Pasando en limpio: hasta ahora, se demolió la tribuna “bajita”, que ocupaba todo el lateral, y se construyó una doble bandeja que, en esta primera etapa, llega hasta la altura del área grande del arco que da a la antigua cervecería.

¿Por qué hasta ahí? Porque Bel­grano no es propietario de tres te­rrenos más que necesitaría para completar todo el largo de la can­cha. Es lo que espera concretar para la segunda etapa de las obras.

Sergio Villella, vicepresidente primero del club, le explicó a Mundo D que “el aforo del estadio será de 30 mil espectadores”, de los cuales más de 10 mil podrán ubicarse en la nueva tribuna: 2.400 en la bandeja inferior, que en pocos días más tendrá butacas, y 7.600 en la bandeja superior, que tendrá 43 paraavalanchas.

A esas 10 mil ubicaciones, hay que sumarles 260 correspondientes a los 26 palcos exclusivos que se construyen entre las dos bande­jas y que estarán provistos de frigobar, microondas, televisión por cable y conectividad a internet. No todos son iguales, ya que los habrá para ocho, 10, 12 y hasta 16 personas.

Aunque días atrás se difundió que se había colocado el último panel de gradas en la nueva tribuna, eso no es así. “Resta colocar un tramo más de paneles premoldeados en todo el ancho, para lo cual se utilizará otra grúa. El escalón más alto será más ancho, como una pasarela para que se pueda caminar de un extremo a otro de la tribuna”, explicó Villella.

Un estadio seguro

Otra novedad que plantea la obra es que ese sector lateral ya no tendrá alambrado ni acrílico que separe al espectador del campo de juego, por lo que la visión desde la bandeja inferior será inmejorable.

Para lograrlo, se está construyendo una fosa de 100 metros de largo por 2,5 de ancho y por tres de profundidad, que quedaría lista en los próximos 15 días.

Villella, como todo Belgrano, apuesta a que la euforia que viven los hinchas por el regreso a Alberdi esté acompañada de un compor­tamiento ejemplar.

No obstante, se tomó la decisión de incluir butacas en la parte baja como una política de seguridad, ya que está demostrado que el espectador sentado está más contenido y, al mismo tiempo, más expuesto en el caso de que incurriera en una conducta inapropiada.

Esta decisión, aunque prevista en el proyecto original, no se pensaba llevar a cabo en la primera etapa. Colocar butacas supuso resignar unas 3.500 ubicaciones para la nueva tribuna. Todo sea por la seguridad.

Concepto integral

Hace falta ingresar por el sector Hualfin para apreciar la obra en sus reales proporciones. Es que, desde la cancha, sólo se ven las gradas. Pero desde adentro uno toma dimensión de los “detalles” que van más allá de la estructura. Entonces se pone de manifiesto el trabajo que suponen las tres baterías de baños, los accesos y las escaleras, los palcos... Todo lleva su tiempo y sus recursos.

Por estos días, entre 70 y 80 personas trabajan a diario en el Gigante, “a veces, más de lo que les corresponde”, asegura Villella.

Es que, además de los trabajos en la nueva tribuna, Belgrano encaró la remodelación total de los vestuarios, ubicados bajo la vieja tribuna de calle Arturo Orgaz, donde se están cambiando cañerías y revestimientos cerámicos.

También se realizan cambios en las cabinas de transmisiones, se está actualizando toda la conectividad del estadio y, próximamente, se acondicionará un antiguo bar como sala de prensa.

¿Qué falta? “Un poquito de to­do”, asegura el vicepresidente. Es que todavía no se ha terminado nada, pero la obra en su conjunto está en un 85/90 por ciento.

La pregunta del millón es si Belgrano estará en condiciones de utilizar su estadio desde la primera fecha del campeonato, en el caso de que le toque comenzar como local (aunque no es oficial, trascendió que debutaría contra Lanús). Desde la dirigencia, la respuesta es que todos los esfuerzos apuntan a eso; razón por la cual se trabaja mañana, tarde y noche. No obstante, cabe recordar que pesa una sanción sobre el Pirata, que le impedirá jugar con su público hasta el 2 de septiembre.

Es decir que, si el campeonato empieza en tiempo y forma (el fin de semana del 20 de agosto), cabe la posibilidad de que los ansiosos hinchas de la “B” deban esperar, posiblemente, hasta la tercera fecha, que sería contra Chacarita.

Sólo con socios

“Al ritmo que se viene trabajando, es posible que, en 10 o en 15 días podamos decir que el estadio se repletará con socios”, aseguran en Alberdi. Ese es el incentivo que es­pera la dirigencia para impulsar la segunda etapa del proyecto, que implicaría completar la nueva tribuna Hualfin. Para lo cual hay tres propiedades que el club debería adquirir (habría buena pre­disposición de los vecinos para vender) y construir una platea baja en el sector que hoy ocupan los palcos de Arturo Orgaz. De esta manera, la capacidad pasaría a ser de 35 mil espectadores.

Si los socios acompañan el desafío, quizás esta segunda etapa pueda llevarse a cabo el año que viene, durante el parate prolongado fijado por la Fifa por el Mundial de Rusia 2018.

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