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Tiembla River: si no cierran con Andújar, irían por un arquero suplente de Werner y Juanca seduce a la dirigencia. Buuhh...

El fútbol argentino está repleto de historias parecidas. De ésas que sólo pasan acá. En la última fecha del Clausura 95, Javier Mazzoni, de Independiente, le convirtió a Gimnasia el gol que dejó al Lobo sin su primer título y un grupo de hinchas de Estudiantes fundaron una peña con su nombre. En 2006, el uruguayo Choy, de Argentinos, anotó el empate sobre la hora ante el Pincha, que peleaba arriba, y le sirvió el campeonato a Boca. Al partido siguiente, la dirigencia tripera le entregó una placa en señal de agradecimiento. Y un par de años después, Oscar Ahumada, volante de River, declaró que en la derrota ante San Lorenzo de la Libertadores 2008 hubo “un silencio atroz” en el Monumental cuando en un superclásico “Boca perdía y el estadio se venía abajo”. Los hinchas le dedicaron una canción y cada tanto se ven camisetas azules y oro con el número 5 y su apellido en la espalda.

Jugadores queridos por hinchadas ajenas hay muchos. Pero como Juan Carlos Olave en Boca, pocos. Muy pocos. O, tal vez, ninguno. Porque el premio para el ex arquero de Belgrano que fue héroe en la Promo del 2011 ante River podría superar todos los límites: ovacionado por los hinchas de Boca cada que vez fue al Templo tras aquel célebre penal atajado a Pavone, el cordobés podría terminar desembarcando en el Xeneize si no se avanza en las negociaciones por los guardametas que son prioridad para reemplazar a Sara, quien estará cinco meses inactivo por lesión: Marchesín (arregló con el América y La Volpe confirmó que lo tendrá en cuenta); Guzmán (figura en Tigres, es casi imposible) y Andújar (hay que invertir cuatro palos y a Angelici no le cierra). Sí, asoma el fantasma de Olave y se vienen los clásicos de verano. Buhh...

El idilio entre la gente de Boca y el primo de Rodrigo nació en junio del 2011. Aunque Juanca había pasado por el Millo (seis meses en 2006, con Lux y Carrizo por delante, llegó para aportar experiencia pero atajó sólo en un amistoso contra Panamá), el veterano de 40 pirulos se metió en el corazón del público bostero con sus memorables atajadas contra el equipo de Jota Jota. En esa serie aportó unos cuantos baldes de arena para que River se fuera al descenso y se ganó el cariño eterno boquense. Mientras Boca empezaba a armar el plantel que sería campeón invicto con Falcioni, River se iba a la B en una jornada histórica para su gente, para la de Boca, y sobre todo para Olave, quien hace 17 días se despidió de Belgrano, pero no descarta seguir atajando un tiempito más. No era una opción que figurara entre los apuntados, pero una persona muy allegada a la dirigencia lo propuso en una charla informal y a más de un directivo le gustó. “¿Y por qué no?”, se preguntaron. Y por ahí...

Mientras descansa junto a su familia en Córdoba, donde pasará el 31, Olave espera una propuesta que lo seduzca antes de volver a Las Palmas, donde surgió y juega su hijo Thiago. Su llegada depende de dos situaciones. Por un lado, que terminen de caerse las negociaciones por el resto. En tal caso, Werner quedaría como titular hasta que vuelva Sara y se buscaría un arquero con recorrido para tener de alternativa. El otro paso es que Guillermo dé el okey.

Aunque todavía no recibió ningún llamado, Olave ya está al tanto del interés y se ilusiona. A un tipo ganador como él nadie le sacará de la cabeza que con una buena pretemporada y la confianza del mellizo pueda adueñarse del arco más grande del mundo. Al menos de los de Primera...


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